Publicaciones de los silencios que

he llenado a través de mis años


viernes, 27 de febrero de 2009

La Chica de la Flor

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La flor estaba cuidadosamente resguardada en el jarrón. Agua fresca todos los días.
La regaba, le hablaba, aspiraba su aroma. Cerraba los ojos... y soñaba.

Los días pasaban y ella seguía cuidando su flor con delicadeza. Le parecía que a medida que pasaban los días, su flor se veía mas radiante.

El aroma llenaba toda la habitación. Y en las tardes, cuando el sol se inclinaba para poner a las montañas como almohadas, los rayos se filtraban por la ventana y a través del jarrón cristalino dibujaban en toda la habitación, promesas del color del arco iris en los cuales ella se deleitaba hasta que el sol se dormía.

Un dia ella despertó. Se arregló el cabello y fue a buscar un recipiente con agua para regar su flor. Notó que la flor tenia algo diferente, pero pensó que tal vez era su imaginación. Se sentó a desayunar mientras que le hablaba a su flor y le contaba cuan enamorada estaba de aquel que le llevó la flor. Lo amaba con todas las fuerzas. Y esperaba que regresara por que le había prometido llenar toda su habitacion de flores.


Una tarde cualquiera, una niña pasaba con su madre frente a la casa de la chica de la flor, quien descansaba sentada en una de las gradas de la entrada, con su mirada perdida en el horizonte.

- Mamá, por que en el pueblo dicen que ella está loca?
- Hija mía, ella se iba a casar hace un año con el dueño de la floristería, pero el día antes de la boda, un conductor ebrio lo atropelló y lo mató. Todos los dias ella lo espera sentada en esas gradas. No entiende que él no volverá...



Llegó la noche, la chica de la flor cerró las cortinas de su casa. Contempló una vez mas aquel vestido blanco como su pureza virginal, sedoso como sus cabellos. Pasó sus manos sobre él y lo acarició... Así seguramente el lo acariciaría cuando estuvieran frente al altar jurandose amor eterno. Se detuvo a mirar le velo que le había pertenecido a su madre, aunque ya tenía un ligero color amarillento, como el color sepia de las fotografías, era bello. Sentía mil cosquillas en su estómago, se imaginaba nerviosa e indescriptiblemente feliz junto a el.


Se dirigió al jarrón.
-Florecita, no te entristezcas. Mañana el vendrá. Mañara vendrá para hacerme su esposa. Hoy no pudo venir, ha de estar cultivando mas flores. No, no votes tus hojas pequeña florecita. El pensará que yo no te cuidé lo suficiente. Florecita, no te mueras... no te encorves... el vendrá mañana


9 Llenaron los silencios:

Mario dijo...

Sencillamente excelente!!!

andrés dijo...

Muy bueno Hei... muy bueno!

Que no se nos pase la vida contemplando una esperanza muerta. QUe la vida no nos quite el amor.

Super Hei, me encnato.

Un abrazo y, una flor!

La Morada dijo...

Awwwww! Pobrecita!
Que mal no lo lograra superarlo y perdiera su vida frente a una flor marchita.

X eso es mejor sembrar las flores, no cortarlas.

Me gusto mucho Hei!

dolor de muelas dijo...

Me encanta la delicadeza que expresas en tus post.

Muy buena!

H3dicho dijo...

Al menos le dejo una flor.!

Talves cuando muera la flor, muera la esperanza y sea hora de enfrentar la realidad!

=)

*°·.¸¸.° Heidy °·.¸¸.°* dijo...

MARIO: Gracias

ANDREW: muy buena esa frase: Que la vida no nos quite el amor

MORADA: Y saber que hay tanta gente así!

H3DICHO: Habrá que preguntarse cuando querrá abrir los ojos a la realidad

delfin en libertad dijo...

Que triste esperar algo que nunca llegará, se envolvió en un mundo de ensueño y fantasía en donde perdura su amor. Saludos.

Palas dijo...

Marisopita sin duda esta muy bueno... los cuentos cortos me encantan!!!!

Cuidate mucho!!!

Amorexia. dijo...

De nuevo la muerte es la suerte...

Que gusto haber encontrado tu parte literaria.

saludos desde mi ausencia.